La oscuridad del ego falso (ego falso o ego material, la fuerza que ata al ser encarnado a la existencia material, impulsándolo a identificarse con su cuerpo y a buscar dominar la materia) genera el éter, el primero de los cinco elementos, y el sonido es su forma etérea. El sonido es al éter lo que el objeto de la visión es al vidente.
Los cinco elementos: éter, aire, fuego, agua y tierra, son manifestaciones de la oscuridad del ego falso. Esto equivale a decir que el ego falso, dentro del conjunto de la energía global de la naturaleza material, nace de la energía marginal del Señor, y que de este ego falso, que busca dominar la creación material, provienen los elementos necesarios para el placer ilusorio de los seres vivos: humanos, animales y plantas. Los seres vivos prácticamente gobiernan los elementos materiales como amos y beneficiarios, aunque el Señor Supremo los domina a todos. En verdad, nadie más que Dios puede considerarse beneficiario, pero en su ilusión, los distintos seres aspiran a asumir este papel. Así nace el ego falso.
Con estas aspiraciones de los seres engañados, nacen también, por voluntad del Señor, los elementos engañosos que pueden codiciar con avidez, pero en vano.
Primero se crea el sonido; luego, viene la manifestación del éter. El sonido representa la forma sutil del éter, del cual se distingue, así como el observador de un objeto dado se distingue del objeto mismo. De hecho, el sonido es la representación del objeto real, y al describir ese mismo objeto, produce una idea definida. Así, el sonido caracteriza a un objeto de manera sutil.
De igual manera, la manifestación sonora del Señor, al igual que la que describe Sus rasgos característicos, es equivalente a la propia forma de Krishna. Nada distingue a Dios de su manifestación sonora, pues ambos son absolutos.
Todos los poderes del Señor Krishna residen en la representación sonora del Señor Krishna y Su Santo Nombre. De este modo, se puede apreciar directamente la presencia del Señor a través de la vibración pura de la manifestación sonora de Su Santo Nombre.
Así, el Señor Krishna se manifiesta sin demora a Su devoto puro, quien nunca se separará de Él, ni siquiera por un instante. Quien aspire a permanecer en contacto constante con Krishna, Dios, la Suprema Personalidad, debe cantar constantemente el himno de Sus Santos Nombres, como se recomienda en las sagradas escrituras.
Hare Krishna, hare Krishna, Krishna Krishna, hare hare
Hare Rama, hare Rama, Rama Rama, hare hare.
Este canto en sánscrito significa: Oh Señor, oh energía del Señor, oh Fuente de toda felicidad, por favor, hazme tu amado sirviente, permíteme servirte. Krishna y Rama son los Nombres de Dios, y Hare no es otra cosa que Su energía interna, Su energía de dicha. Quien pueda disfrutar así de la compañía del Señor se liberará sin duda de la oscuridad del mundo creado, nacida del falso ego.


