Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, está presente en el cuerpo de cada uno de nosotros en Su forma de Alma Suprema, y desde allí, dirige las más mínimas acciones de quienes se han rendido a Él. En cuanto a las almas rebeldes, están confiadas a la tutela de la naturaleza material. Así, pueden actuar por iniciativa propia y sufrir las consecuencias de sus actos pecaminosos.

Debido a que Sus devotos se someten a Su guía, ellos también a veces realizan actos milagrosos. Por ejemplo, Brahma, a quien Dios concedió el poder de crear una galaxia, el gran sabio Narada Muni y Jesús, a quien el Señor concedió el poder de realizar milagros.

El Señor Krishna, testigo trascendente de todas las acciones, dirige la inteligencia de todos los seres vivos, desde Brahma, el ser más evolucionado de la galaxia, hasta la hormiga más pequeña. Una persona inteligente, capaz de estudiar las manifestaciones psíquicas del pensamiento, el sentimiento y la voluntad, podrá percibir la presencia sutil del Señor en su interior.

Los tres atributos y modos de influencia de la naturaleza material, a saber, virtud, pasión e ignorancia, se manifiestan como materia, conocimiento y acción, e imponen al ser de naturaleza eternamente espiritual condiciones de causa y efecto, que lo hacen responsable de sus acciones en la materia.

En realidad, los seres vivos no están destinados a estar condicionados por la energía material, pero cuando surgen en ellos una falsa impresión y datos falsos que los obligan a gobernar la energía material, es esta la que los somete a su yugo, obligándolos así a someterse al condicionamiento de los tres atributos y modos de influencia.

Esta energía externa, o la energía material del Señor, oscurece el conocimiento puro de los seres vivos y los sume en el olvido de su verdadera identidad espiritual, así como del vínculo eterno que los une con Krishna. Pero esta ignorancia que los cubre constantemente es tal que parece haber existido desde la eternidad. Estos son los prodigiosos poderes de la energía material, que parece ser una manifestación de la materia.

Al cubrir al científico con un velo, la energía material le impide ver más allá de las causas materiales, mientras que tras las manifestaciones de la materia se esconde la acción de tres fuerzas invisibles para el alma condicionada por la ignorancia.

La primera fuerza sumerge al ser espiritual encarnado en un ciclo de sucesivos renacimientos y muertes, con el envejecimiento y las enfermedades que conlleva.

La segunda fuerza condiciona al alma espiritual encarnada.

La tercera fuerza gobierna su existencia en la materia.

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