El Señor enseña la ciencia de Sankhya.
Cuando la conciencia del ser vivo es atraída por las tres formas de influencias propias de la naturaleza material, se dice que está condicionada. Pero cuando esta misma conciencia se adhiere a Dios, la Persona Suprema, el ser está entonces en el nivel liberado.
Aquel que está completamente libre de la concupiscencia y la codicia, estas impurezas que surgen del concepto ilusorio de «yo» aplicado al cuerpo y «mío» aplicado a las posesiones del cuerpo, verá sus pensamientos purificados. Al alcanzar este estado de pureza, trasciende el nivel de la llamada felicidad e infelicidad materiales.
El alma puede entonces verse tal como es, trascendente a la existencia material, brillando eternamente con luz propia, nunca fragmentada, y esto, aunque sea diminuta.
En esta etapa de realización espiritual, la aplicación del conocimiento y la renuncia en el servicio devocional permite ver todas las cosas en su perspectiva correcta. Uno entonces se vuelve indiferente a la existencia en este mundo, y las influencias materiales comienzan a aflojar su control.
Ningún espiritualista puede alcanzar la perfección de la realización espiritual sin adoptar el sendero del servicio devocional al Señor Supremo, porque ese es el único sendero verdaderamente auspicioso.
Todo hombre de conocimiento sabe bien que el apego a la materia representa la mayor esclavitud que existe para el alma espiritual. Pero este mismo apego, cuando se transmite a los seres santos realizados, abre la puerta a la liberación.
Las características distintivas de un santo son su tolerancia, compasión y actitud amistosa hacia todos los seres. No tiene enemigos, es pacífico, se ajusta a las Escrituras y todos los rasgos de su personalidad son sublimes.
Un santo así es firme en el servicio devocional al Señor sin ninguna desviación. Por amor al Señor, renuncia a todas las demás relaciones, como las familiares o las amistades materiales.
Los santos, por estar constantemente ocupados en escuchar y cantar Mis glorias divinas, no sufren los males inherentes a la existencia material, pues están siempre absortos en el pensamiento de Mis Pasatiempos y Mis Obras.
Oh mi madre, mujer virtuosa, debes saber que éstas son las cualidades de los grandes devotos carentes de todo apego. Vosotros mismos debéis aprender a apegaros a estos seres santos, pues esto tendrá el efecto de neutralizar los efectos perniciosos del apego a la materia.