De la energía global, el mahat-tattva, manifesté el ego falso, los tres atributos de la naturaleza material, los cinco elementos burdos, la conciencia individual, los once sentidos y el cuerpo material. De la misma manera, el universo entero vino de Mí, el Señor Soberano.
Este conocimiento perfecto lo puede obtener aquel que ya está practicando servicio devocional con fe y constancia, con un espíritu de completo desapego, y cuyos pensamientos están siempre absortos en el Supremo. A éste no le afecta el contacto con la materia.
Oh reverente madre, he iluminado para ti el camino para comprender la Verdad Absoluta, a través de la cual uno puede comprender verdaderamente lo que concierne a la materia y al espíritu y su relación.
La investigación filosófica culmina en el conocimiento de Dios, la Persona Suprema. Aquel que, después de dominar esta ciencia, se libera de las influencias de la naturaleza material, alcanza el nivel del servicio devocional. Así pues, ya sea directamente a través del servicio devocional o a través de la investigación filosófica, el objetivo siempre sigue siendo alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios.
Un mismo objeto es percibido de forma diferente por distintos sentidos, porque tiene características variadas. De manera similar, el Señor Soberano es Uno, pero asume diversos aspectos según diferentes mandatos escriturales.
Mediante la acción egoísta, el sacrificio, la caridad, la austeridad, el estudio de las diversas escrituras, la indagación filosófica, el control de la mente y los sentidos, la aceptación de la orden de la renuncia y la observancia de los propios deberes según el grupo social al que uno pertenece, mediante el dominio de las diferentes fases del yoga, mediante la ejecución del servicio devocional y mediante el apego y desapego simultáneos que caracterizan este camino, así como mediante el dominio de la ciencia de la realización espiritual y el desarrollo de un fuerte sentido de desapego, el hombre que es experto en asimilar los diversos caminos de la espiritualidad realiza a la Suprema Personalidad de Dios tal como está representado en el universo material así como en el nivel de la trascendencia.
Mi querida madre, te he explicado la práctica del servicio devocional y su naturaleza según las cuatro órdenes que dividen la sociedad. También os he descrito cómo el tiempo eterno persigue a los seres vivos, aunque ellos no pueden percibirlo.
Existen diversas formas de existencia material según la ocupación a que se dedica el ser distinto bajo la influencia de la ignorancia o en el olvido de su verdadera identidad. Sabe, querida Madre, que quien cae en este olvido es incapaz de comprender hasta dónde le llevarán sus andanzas.
Esta enseñanza no está destinada a los envidiosos, a los agnósticos o a aquellos de conducta malsana; Tampoco está dirigido a los hipócritas ni a aquellos que se enorgullecen de sus posesiones materiales.