Aquellos que adoran la emanación Hiranyagarbha del Señor Supremo permanecen dentro del universo material hasta el final de dos parardhas (Una parardha es la mitad de la vida de Brahma, es decir, 155 mil millones 70 mil millones de años solares. La vida útil de Brahma es de 100 años, es decir, 311 mil millones 40 mil millones de años solares. Brahma se encuentra actualmente en la segunda mitad de su vida), cuando Brahma muere.
Después de haber recorrido el tiempo abarcado por los tres gunas, es decir, dos parardhas, Brahma cierra el capítulo del universo material, que está envuelto por sucesivas capas de tierra, agua, aire, fuego, éter, mente, falso ego, etc.; después de lo cual regresa a Dios.
Los espiritualistas que logran desprenderse del universo material mediante la práctica de ejercicios de respiración y el dominio de la mente, llegan al planeta de Brahma, en el borde del universo. Después de dejar su cuerpo, entran en el cuerpo de Brahma, y cuando éste se libera y va a unirse al Señor Supremo, el Brahman Supremo (la Persona Suprema), estos espiritualistas regresan con él al reino de Dios.
Así pues, querida madre mía, busca refugio directamente en Dios, la Persona Soberana, que está en el corazón de cada ser, a través de la práctica del servicio devocional.
Mi querida madre, uno puede adorar a la Suprema Personalidad de Dios por un interés personal especial, pero uno debe saber que incluso los seres celestiales como Brahma, los sabios nobles como Sanat-kumara y los venerables munis (grandes sabios venerables) como Marici tienen que regresar a este mundo en el momento de la creación. Cuando los tres atributos de la naturaleza material entran en acción, Brahma, que es el creador de la manifestación cósmica y que tiene un dominio perfecto del conocimiento védico, así como los augustos sabios que iniciaron el camino espiritual y la práctica del yoga, regresan a este mundo bajo el yugo del tiempo. Mediante sus actos desinteresados alcanzan la liberación y así se unen a la primera manifestación del purusa (el Beneficiario Supremo, la Persona Suprema); pero en el momento de la creación regresan aquí abajo en las mismas formas que tenían antes, ocupando las mismas posiciones.
Los hombres demasiado apegados al universo material cumplen muy bien, y con fe notable, sus deberes prescritos, que desempeñan diariamente con un marcado apego a sus frutos.
Aquellos, animados por la pasión, se bañan en la ansiedad, y como sus sentidos no están dominados, aspiran constantemente al placer material. Veneran a sus antepasados y trabajan día y noche para mejorar la situación económica de su familia, comunidad o nación.
Estos seres se llaman trai-vargikas, porque su interés está en los tres llamados caminos de la evolución. Se oponen al Señor Soberano, quien es el único que puede aliviar a las almas condicionadas, y no muestran ningún interés en Sus Pasatiempos, que vale la pena escuchar porque dan testimonio de Su poder trascendente.