Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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¿Cuál es el origen de la maldad de ciertos seres demoníacos?

El punto de partida de la maldad o crueldad humana, y la violencia que la impulsa, es la pasividad de la sociedad humana ante la incapacidad de los líderes para responder a los crímenes cometidos, o incluso para aprobarlos.

La progresión natural de la violencia conduce inevitablemente a la guerra dentro de la sociedad humana, y la cría de diversos animales y su posterior sacrificio en mataderos o en alta mar por barcos de arrastre que matan a miles de seres acuáticos, es la forma más terrible de violencia.

El consumo de carne animal es absolutamente inmoral, ya que implica un acto contrario a la moral y a las directrices divinas: la matanza de miles de seres vivos. Al matar a estos seres inocentes, el hombre reprime innecesariamente en su interior la más alta aptitud espiritual, que consiste en sentir compasión y piedad por criaturas vivientes como él, y al violar así sus propios sentimientos, se vuelve cruel. Esta frialdad y la inacción de la gran mayoría de la humanidad ante esta masacre masiva llevan a los seres malvados a cultivar una forma de impunidad y, así, a manifestar sus perversos ideales mediante la violencia, de ahí las guerras, el terrorismo, los asesinatos, el vandalismo, los enfrentamientos urbanos y los abortos.

En realidad, la cruel matanza de innumerables animales inocentes e indefensos debe considerarse un poderoso factor causal de esta ola de violencia. Si la violencia está tan extendida en la sociedad humana, se debe a las consecuencias kármicas, las secuelas de la ley divina de acción-reacción, o ley de causa y efecto, debido a la matanza de millones de animales en todo el mundo. En la era actual, vemos que la compasión casi ha desaparecido.

En consecuencia, surgen constantemente conflictos y guerras aquí y allá, enfrentando a hombres y naciones entre sí. La gente no comprende que, al matar a tantos animales indiscriminadamente y sin control, ellos, a su vez, deben ser asesinados en guerras o en diversos conflictos. De hecho, guerras y conflictos estallan constantemente en el mundo, matando a innumerables personas de una manera aún más cruel que la crueldad infligida a los animales. A veces, durante la guerra, los soldados retienen a sus enemigos en campos de concentración donde los someten a muertes atroces.

Estas son las consecuencias de la caza y el sacrificio desenfrenados de animales. Quienes mueren de esta manera sufren las consecuencias de su karma, o actos culpables cometidos en su vida anterior.

Quienes no se sienten responsables de la matanza de animales, pero se alimentan de su carne sin pensar, son culpables.

De igual manera, según la ley del karma, o la ley de acción y reacción, o la ley de causa y efecto, quien permite que maten a un animal, quien comete el asesinato, quien vende la carne del animal sacrificado, quien la prepara, quien compra dicho alimento y quien lo come, son todos responsables del sufrimiento infligido al animal.

Jesús aclaró esto: «Quienes se alimentan de carne animal, en realidad, se alimentan de cadáveres».

Esta mentalidad de matar animales sin pensar y con frialdad endurece tanto el corazón de muchos que se vuelve fácil matar a seres humanos sin ningún tipo de control.

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