La Ciencia Espiritual Pura
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Entonces, ¿son estos los deseos de los seres que determinan los cuerpos en los que deben reencarnarse?

Exactamente. Dios, al ser omnisciente, sabe perfectamente que algunos seres vivos se quieren rebelar contra Su voluntad y cometer actos culpables. También conoce los deseos variados que van a desarrollar en contacto con los tres gunas, las influencias materiales. También creó desde el inicio de los tiempos las diferentes formas vivas que servirán para resguardar a las almas condicionadas, según sus deseos.

Las influencias materiales son: la virtud, la pasión y la ignorancia. Todos los diferentes objetos del mundo material se crearon a partir de estos tres gunas, igual que los tres colores esenciales (azul, rojo y amarillo) sirven para producir miles de matices y tonalidades variadas. En cuanto a la organización de esta repartición, le corresponde a la naturaleza que se encarga de ello con una destreza prodigiosa. “Los gunas se ocupan de todas las actividades”. También las influencias materiales se observan en la variedad de las especies vivas: plantas y árboles, peces, mamíferos, humanos, devas y otras, es decir, 8.400.000 formas de vida diferentes.

El Señor Supremo Se multiplica para aparecer como alma Suprema, el Paranatma, en el corazón de cada ser. Aunque reside en el cuerpo material y sea cual fuere la fuente original, Él mismo no es material. Para Él, no existe ninguna distinción entre la materia y el espíritu, porque todas las energías proceden de Él. Por tanto, puede transformar la materia en espíritu y el espíritu en materia a Su manera.

¿Se puede definir la palabra vivo como “dotado de consciencia” y no vivo como “desprovisto de consciencia”?

Sí, esa es la diferencia. Como enseña Krsna en la Bhagavad-gita (2.17): “Lo que entra en todo el cuerpo es indestructible”. Sin embargo, lo que entra en todo el cuerpo de un ser vivo es la consciencia. Y el estado de nuestra consciencia en el instante de la muerte determinará el cuerpo concreto que nos será dado en la siguiente vida. Si tiene usted la consciencia de un perro, tendrá que reencarnarse en el cuerpo de un perro, pero si ha desarrollado una consciencia divina, conseguirá el cuerpo de un deva. Krsna le da a cada uno la libertad de elegir el cuerpo en que se quiere reencarnar.

El alma se reencarna primero en una forma humana

El ser vivo es originalmente una entidad espiritual llamada también alma espiritual, pero su deseo de disfrutar los placeres de este mundo material le hace caer de su posición. Podemos entender que el ser vivo se reencarne primero en un cuerpo que tenga forma humana, pero progresivamente, debido a sus actos denigrantes, cae a las especies inferiores (animales, vegetales o seres acuáticos). A través del proceso gradual de la evolución, el ser vivo encuentra una forma humana y obtiene así una nueva ocasión de escapar a las sucesivas transmigraciones. Pero si desaprovecha la oportunidad que se le ofrece de comprender su identidad real, se volverá a sumergir en el ciclo de las muertes y los nacimientos en diversas formas de vida.

Srimad-Bhagavatam, 4.29.4

Este versículo es muy importante en lo referente a la comprensión del proceso por medio del cual el alma condicionada pasa de un cuerpo a otro. El segundo capítulo explicaba ya que el ser encarnado pasa de un cuerpo a otro igual que se cambia de ropa. No obstante, estos cambios de cuerpo o de “vestimenta” se deben al apego a la existencia material. Mientras siga cautivado por esa manifestación ilusoria, el ser tendrá que seguir pasando de un cuerpo a otro. En efecto, solo su deseo de dominar la naturaleza material lo pone en esas condiciones indeseables, dándole un cuerpo ya sea de deva, o de hombre, animal, ave, gusano, pez, sabio o insecto, siempre en función de sus deseos materiales. Y todas las veces se cree dueño de su destino, de hecho, por imposición de la naturaleza material.

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