La Ciencia Espiritual Pura
Página 7 de 103

Hablar de Dios, querer amarlo, glorificarlo y elegir a todos los seres humanos que forman la humanidad, que se le quiere amar y que se le debe odiar, es comportarse como secuaz de Satán. Hablar de Dios, querer amarlo, glorificarlo y no poner en práctica sus palabras, sus consignas, sus consejos, sus preceptos, sus leyes y sus mandamientos es mentirle al Padre Eterno, es faltarle el respeto y romper la alianza que nos une a él.

Quien ama profundamente a Dios con un amor incondicional ama también naturalmente todas las cosas y su amor se extiende a todos los seres vivos, sean quienes fueren.

El misterio de la consciencia

La muerte, el adversario más misterioso y más implacable del hombre. ¿Significa el final de la vida o se trata simplemente de una puerta abierta a otra vía, otra “dimensión” u otro mundo? En el caso de que la consciencia del hombre sobreviva a la muerte, ¿qué determina su paso a nuevas realidades?

Con el fin de entender claramente estos misterios, desde siempre el hombre se ha entregado a filósofos preclaros, considerando sus enseñanzas como la representación de una verdad superior.

Aquel que desee, por poco que sea, comprender la reencarnación tiene que reconocer el concepto fundamental según el cual la consciencia es una energía distinta de la materia que constituye el cuerpo físico y que es superior a él. Una simple observación de las facultades de pensar, de sentir y de querer del ser humano permite corroborar este principio.

La reencarnación fundada en los principios de un “yo” consciente, distinto de su cuerpo físico se integra en un sistema superior que rige el paso de los seres vivos de una forma material a otra. Como el fenómeno de la reencarnación afecta a lo que hay de esencial en nuestro ser, se trata de un tema de importancia esencial para nosotros.

La consciencia es la prueba concreta de la presencia del alma en el cuerpo. Cuando el tiempo está cubierto, puede que no percibamos el sol, pero sabemos que está en el cielo gracias a la luz del día. Del mismo modo, quizás no podemos percibir directamente el alma, pero podemos concluir que existe gracias al fenómeno de la consciencia. A falta de esta, el cuerpo es solo una masa de materia inerte. Solo la presencia de la consciencia permite que esta materia inerte respire, haga apuestas, ame y sienta temor. El cuerpo es esencialmente un vehículo del alma; gracias a él, esta podrá satisfacer sus innumerables deseos materiales. La Gita explica que el ser distinto dentro del cuerpo se encuentra como en una máquina constituida de energía material. El alma se identifica falsamente con el cuerpo, llevando con ella sus diferentes concepciones de la existencia de un cuerpo a otro, igual que el aire transporta diferentes olores. Del mismo modo que un auto no puede desplazarse sin conductor, el cuerpo material no puede funcionar sin la presencia del alma.

La verdadera evolución no se sitúa a nivel de la envoltura física, sino a nivel de la consciencia.

Por ejemplo: una entidad espiritual que nace en una especie inferior, vegetal o animal, tendrá que evolucionar poco a poco hasta llegar a las especies superiores, humanas o celestiales. Dios creó todas las especies, inferiores y superiores al mismo tiempo y todas han existido desde los inicios y de forma simultánea.

De estas dos energías, la vida y la materia, la vida o el espíritu representan la energía superior original. En cuanto a la materia, la energía inferior procede de la vida. El espíritu es independiente, mientras que la materia depende de él.

Facebook

Visitantes

1672841

Visitantes en línea

1672841





Visitantes por país


/javascript">sc_flag(1488361,"FFFFFF","000000","cccccc",2,10,0,1)