Por eso Jesús dijo a sus discípulos y apóstoles: nadie viene al Padre sino por mí.
Por eso yo también digo hoy: es por mí, por mí, que podéis ir a Krishna, Dios, la Persona Suprema. Así que seguidme, pues es el Señor quien me ha enviado para difundir la verdadera luz pura y descorrer el velo de la ilusión.
Aun sabiendo que el alma espiritual es distinta del cuerpo físico denso, que trasciende la materia, se puede ignorar lo que la distingue del Alma Suprema.
En verdad, esta diferencia, así como la relación que nos une a Dios, solo se puede conocer tomando refugio con uno de Sus representantes, estando en contacto con un maestro espiritual perfecto y auténtico, consciente de Krishna.
El Señor, además, enseña que todos los seres son distintos y que Él mismo es distinto de todos los seres, en el pasado, el presente y el futuro, incluso después de la liberación.
En la oscuridad de la ignorancia y la ilusión, todo parece indiferenciado, pero cuando sale el sol del conocimiento, se puede ver la verdadera naturaleza de los seres y las cosas. El verdadero conocimiento, por lo tanto, consiste en percibir la individualidad espiritual de todos los seres, junto con la de Krishna, Dios, el Ser Supremo.
El poder de nuestros sentidos, nuestra fuerza mental, nuestro vigor físico, nuestra fuerza vital, así como la inmortalidad y la mortalidad, están sujetos a la suprema autoridad de Dios. Los necios que ignoran esta verdad creen que el cuerpo material inerte es el origen de sus acciones, cuando en realidad estas son llevadas a cabo por la naturaleza material.
Solo Krishna es el Maestro Supremo. Todos los demás seres son sus sirvientes y danzan a su voluntad. Todos somos sirvientes de Dios y carecemos de verdadera independencia. Todos danzamos según los deseos del Señor Soberano, pero bajo la influencia de la ignorancia y la ilusión, nos creemos independientes de su voluntad suprema.
El Señor es el Maestro Supremo. Su forma es toda eternidad, conocimiento y dicha. Él es el origen de todo lo que existe y no tiene otro origen que Él mismo, pues Él es la causa de todas las causas.
La verdadera función de la energía ilusoria
Bajo el influjo de la energía material, los seres encarnados y condicionados por la materia y la energía ilusoria se ven envueltos en innumerables dificultades con el único propósito de experimentar una efímera felicidad material, sin ser conscientes de su naturaleza transitoria. Se entregan a acciones egoístas sin comprender las implicaciones, los efectos ni las consecuencias que les sobrevendrán.
Impulsados por la creencia errónea de que son el cuerpo material que habitan, los seres condicionados se rodean neciamente de innumerables apegos, todos ilusorios. Creen que así pueden vivir perpetuamente en este entorno material. Esta profunda idea errónea ejerce un poder tan grande sobre ellos que sufren continuamente, vida tras vida, prisioneros de la energía externa del Señor, en su aspecto de energía ilusoria, que busca impulsar a los seres a volverse al Señor Supremo, para que finalmente puedan obedecerle y cumplir su voluntad divina.
Tomemos conciencia de que toda concepción corporal del placer es meramente producto de energía ilusoria, y comprendamos que todo en este mundo material es simplemente una creación de energía material en su forma ilusoria.


