Krishna, Dios, el Señor Divino, a través de Sus emanaciones plenarias, impregna cada galaxia y cada átomo, desplegando así Su energía infinita por toda la creación material.
Dado que los impersonalistas (aquellos que afirman que Dios es un Ser Divino sin forma) pueden imaginar o incluso percibir esta omnipresencia del Ser Supremo, concluyen que Su existencia en forma personal es imposible.
Ahí radica el misterio del conocimiento trascendental de la Persona Divina Absoluta. Este secreto no es otro que el amor absoluto a Dios, y el ser imbuido de tal amor por lo Divino puede, en última instancia, ver a Krishna, la Persona Suprema, en cada átomo y en cada objeto animado o inanimado. Además, puede ver simultáneamente al Señor Soberano en Su morada, Goloka, donde comparte el gozo de Sus diversiones infinitas con Sus compañeros eternos (los Elohim de la Biblia), quienes también son manifestaciones de Su naturaleza absoluta.
En esta visión reside el verdadero misterio del conocimiento espiritual, que el Señor estableció desde el principio. Este misterio es la parte más secreta del conocimiento del Supremo, y aquellos que practican el pensamiento especulativo jamás lograrán desentrañarlo mediante la fuerza de sus acrobacias intelectuales.
La Forma de Krishna.
La forma Syamasundara de Krishna es su forma inconcebible, a la vez personal e impersonal, una paradoja en sí misma.
Los verdaderos devotos, los fieles a Dios, la perciben en sus corazones purificados, bajo la influencia del trance devocional.
La forma Syama no es el color azul visible en el mundo profano, sino el color trascendental y multifacético que confiere dicha eterna y permanece invisible al ojo mortal.
Considerando el trance de Vyasadeva tal como se describe, se hace evidente que la forma del Señor Krishna es la personalidad plena de Dios, la cual solo puede percibirse en el corazón del verdadero devoto, el único lugar verdadero en el estado de trance bajo la influencia de la devoción.
Cuando Krishna se manifestó en Vraja, tanto devotos como no devotos lo vieron con sus propios ojos, pero solo los devotos lo atesoraron, eternamente presente en Vraja, como la joya invaluable de sus corazones.
Aún hoy, los devotos lo ven en Vraja en sus corazones, llenos de devoción, aunque no lo vean con sus ojos. El ojo de la devoción no es otro que el ojo del ser espiritual puro e inmaculado del alma. La forma de Krishna se hace visible a este ojo en proporción a su purificación mediante la práctica devocional.


