Preguntas y respuestas espirituales perfectas
Página 246 de 480

Quienes cometen aborto —la mujer que mata a su hijo mediante el aborto y el hombre que lo ordena—, según la estricta ley divina, se convertirán en hijos de aquel a quien mataron, para ser asesinados a su vez. Dondequiera que se reencarnen, morirán mediante el aborto. Luego, entrarán de nuevo en el vientre de una madre y morirán una vez más. Por cada niño que hayan matado, morirán una y otra vez. Jamás verán la luz, pues se encontrarán en el vientre de una madre, luego de otra, y de otra, y cada vez morirán. El alma sufre cada vez, así que nunca más aborten.

La ignorancia de los hechos concernientes a Dios y la verdad sobre la verdadera identidad de los seres vivos y la existencia conduce al ateísmo, y el ateísmo conduce a la criminalidad, la ceguera y la oscuridad.

Por eso son castigados por las leyes de la naturaleza material, y nadie puede ir contra esta situación, ni siquiera con la ayuda de diversas agencias de asistencia pública y organizaciones humanitarias. Si los habitantes de la Tierra no adoptan la conciencia de Krishna, experimentarán hambruna y mucho sufrimiento.

El suicidio es un acto culpable y condenable que jamás debe cometerse. Suicidarse significa quitarse la vida prematuramente. Se nos ha concedido un cuerpo para disfrutar y sufrir durante un tiempo determinado, todo ello en consonancia con nuestras acciones egoístas en el pasado o en nuestra vida anterior.

El Señor dice: Has dedicado tu vida y tu cuerpo a Mi servicio. Tu cuerpo no te pertenece, y no tienes derecho a destruirlo. Tengo muchos servicios que realizar a través de ti.

La desaprobación del Señor Supremo hacia el suicidio parece evidente, y por lo tanto, quien se suicida corre grandes riesgos. Dos situaciones se presentan ante la víctima: por un lado, encontrar un cuerpo y comprender que su próxima vida se prolongará y su sufrimiento continuará; y por otro, verse privada de un cuerpo físico temporalmente y tener que vagar, desorientada, en un cuerpo fantasmal o etéreo.

La situación del fantasma es particularmente miserable y dolorosa, pues aunque experimenta muchos deseos, el alma incorpórea ya no puede satisfacerlos mediante un cuerpo físico. Por eso los fantasmas gimen y se lamentan.

En realidad, los gemidos del fantasma son quejas, gritos de auxilio. Son una expresión del sufrimiento que puede sentir un alma privada de un cuerpo físico. El riesgo de convertirse en fantasma no se limita al suicidio, sino que se extiende a cualquier muerte violenta y repentina, como un asesinato, pero también a las causadas por incendios, ahogamientos, accidentes, etc. Así pues, el peligro de caer en un estado infernal después de la muerte es muy real, y por lo tanto debemos luchar contra el suicidio y el vagabundeo espiritual.

Para detener todo este proceso, basta con rendirse a Dios, cumplir su voluntad divina y servirle con amor y devoción. Quienes actúan así viven en paz, bajo la protección divina, y experimentan una felicidad inefable.

VISITANTES

7854136

Visitantes en línea

7854136





Visitantes por país