Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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El Señor Krishna, dirigiéndose a sus fieles devotos, les dijo: Sordos, escuchen (mi palabra); ciegos, miren y vean (mi enseñanza).

¿Quién es ciego sino mi siervo, y sordo como mi mensajero, a quien envío? ¿Quién es ciego como el amigo de Dios, ciego como el siervo del Señor?

Al igual que el mensajero de Dios, nosotros también debemos evitar la compañía de los materialistas ateos, como Dios nos ordena.

Tomando como ejemplo a su siervo y mensajero Krishna, Dios, la Persona Suprema, el Eterno Soberano, quiere que actuemos como él, y que nosotros también, ante los materialistas incrédulos, nos volvamos ciegos y sordos, para no mirar sus escritos engañosos ni escuchar lo que dicen, pues nos engañan y nos hunden en la ignorancia absoluta.

Ellos mismos están sumidos en la ignorancia total de los hechos concernientes a Dios, de la verdad existencial y absoluta, de su verdadera identidad espiritual y del verdadero conocimiento espiritual, del cual Dios es la fuente original. Viven en perpetua mentira e ignorancia, son la fuente de innumerables desviaciones, no tienen futuro ni propósito claro, su conocimiento se basa en un materialismo vago, sin fundamento sólido, y se dirigen hacia la perdición, el confinamiento, el sufrimiento perpetuo y el infierno.

No entrarán en el Reino de Dios y quieren impedírnoslo.

Por lo tanto, como siervos y mensajeros de Dios, no examinemos sus escritos, que están llenos de errores y mentiras, pues se basan en la ignorancia de los hechos concernientes a Krishna, Dios, la Persona Suprema.

El Señor Krishna, Dios, añade: «Miren, mi siervo prosperará. Ascenderá, será exaltado, llegará a lo más alto».

Así como fuiste motivo de terror para muchos, tan desfigurado quedó tu rostro (por el sufrimiento), tan diferente era tu apariencia de la de los hijos de los hombres.

Así también, él purificará a muchas naciones con su aparición.

Asimismo, será motivo de alegría para muchos pueblos.

Los reyes cerrarán la boca ante él, pues verán lo que no se les había dicho, aprenderán lo que no habían oído, comprenderán lo que no habían entendido.

Ser ciego y sordo es protegerse de caer en el pozo más profundo, aquel que se hunde en la ignorancia y el olvido de Dios.

Ser ciego y sordo es también, al leer los escritos de los materialistas ateos y escuchar sus declaraciones dañinas, estar seguro de sumergirse en la oscuridad de la ignorancia de Dios y de la verdad existencial, de estar constantemente angustiado y temeroso, de sufrir perpetuamente y de recorrer el camino de la perdición que conduce al Infierno.

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