Krishna, Dios, la Suprema Personalidad, es el fin último de la existencia y la llave de oro para la liberación de este mundo material lleno de sufrimiento. El Señor nos pide que renovemos el vínculo que nos une a Él, que nos abandonemos a Él, que le amemos, que le obedezcamos, que hagamos sólo su voluntad, que unamos nuestros deseos, nuestros intereses y nuestros proyectos a los suyos y que le sirvamos con amor y devoción, entonces veremos desaparecer definitivamente todos nuestros sufrimientos.
El remedio provisto por el Señor.
El devoto del Señor busca la curación permanente de todas las enfermedades tomando la medicina suprema, el canto de los santos nombres de Krishna. Al meditar en el canto o himno divino:
Hare Krishna, hare Krishna, Krishna Krishna, hare hare
Hare Rama, hare Rama, Rama Rama, hare hare.
Se da cuenta de que es verdaderamente un alma espiritual, eternamente ligada a Krishna, en una relación de amor y devoción. El canto nos libera de la enfermedad de la existencia material y nos libra para siempre del ciclo de la reencarnación.
Cantar con alegría el himno de los santos nombres de Krishna, mientras ofrecemos al Señor una comida consagrada —sin carne, pescado ni huevos— nos permitirá no volver a experimentar el sufrimiento inherente a este mundo de dualidad. Sea cual sea la situación en la que nos encontremos, seremos felices.
Al dedicarnos al servicio del Señor, nos liberamos de todo karma, bueno o malo. Finalmente comprendemos que todo nuestro sufrimiento se debe únicamente a nuestro karma pasado. Sabemos bien que la condición tanto del cuerpo como del alma depende de Krishna.
En realidad, el devoto cuida su cuerpo por deber, para poder servir mejor al Señor. Sea cual sea su situación, el devoto mantiene una perspectiva espiritual y usa su cuerpo solo para fines espirituales. Esta es la verdadera medicina, la medicina que acaba con todas las enfermedades.
Cada acción genera un efecto, reforzando así la cadena material que mantiene a su autor cada vez más aprisionado en la materia y, consecuentemente, en el sufrimiento.
Esta cadena de acciones y sus consecuencias solo pueden romperse cuando uno se pone al servicio de Dios y actúa para Él.
El Señor aconseja: Entrégate completamente a Mí y te protegeré de todo peligro. Nunca más experimentarás los problemas del nacimiento y la muerte. Por Mi gracia, conocerás la paz absoluta y alcanzarás Mi morada eterna y suprema. Concedo fe y refugio a quien se entrega a Mí y promete servirme eternamente, pues tal es Mi naturaleza.


