En verdad, quienes transgreden las leyes del Señor sufren las cadenas de la vida sexual. El progreso de las civilizaciones materialistas se fundamenta en el placer sensual; implica, para el ser encarnado, una prolongación de la existencia material. La lujuria simboliza la ignorancia que mantiene al ser prisionero del mundo material. Al buscar placeres para los sentidos, se puede experimentar cierta satisfacción, pero esta falsa sensación de felicidad efímera es, en última instancia, el peor enemigo de quienes la experimentan.
El Señor nos aconseja comenzar por dominar nuestros sentidos, para así vencer el mayor veneno o enemigo: la lujuria, que aniquila el deseo de realización espiritual y destruye el conocimiento del verdadero ser.
En verdad, somos los eternos siervos de Krishna, minúsculos fragmentos, partículas infinitesimales, partes integrales de Su Divina Persona. Somos almas inmortales, no los cuerpos físicos en los que nos encarnamos.
Nuestra única función, por lo tanto, es servirle con amor y devoción. Este estado de conciencia se llama «conciencia de Krishna», la cual debemos desarrollar cuanto antes para alcanzar su plenitud y ponerla en práctica. Mediante la conciencia de Krishna, es posible dominar nuestros sentidos materiales, nuestra mente y nuestro intelecto.
La lujuria es la causa fundamental de la perpetuación de la reencarnación. Obliga al alma encarnada a soportar sin cesar el ciclo de muerte y renacimiento, alimentada por el placer sensual, del cual debemos protegernos.
Es el acto sexual la raíz de la perpetuación de la existencia condicionada en este mundo material.
Por eso Krishna, Dios, la Persona Suprema, aboga por el celibato y la continencia para todos aquellos que desean liberarse de este mundo de sufrimiento y regresar a Él en su reino eterno.
El Señor Krishna, Dios, la Persona Suprema, recomienda que, para lograrlo con certeza, lo tengamos presente. Para ello, nos ha dado el mejor remedio: el canto de Sus Santos Nombres:
Hare Krishna, hare Krishna, Krishna Krishna, hare hare
Hare Rama, hare Rama, Rama Rama, hare hare.
Este maravilloso canto en sánscrito significa: Oh, Energía del Señor, Oh, Señor, Oh, Fuente de toda felicidad, por favor, hazme tu siervo amado (tu sierva amada).
Haré es la energía del Señor, Krishna y Rama son sus Santos Nombres.
Si deseamos ver desaparecer todas nuestras dificultades, problemas y sufrimientos, entreguémonos por completo a Krishna, Dios, la Persona Suprema; amémoslo, obedezcámoslo, cumplamos su divina voluntad, alineemos nuestros deseos, planes e intereses con los suyos y sirvámosle con amor y devoción. El Señor nos concederá la paz absoluta.


