Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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El alma se beneficia de la presencia de Dios, quien mora en el corazón con ella y activa y vivifica sus diversos sentidos, aliento vital, corazón y mente, dándoles vida. Entonces puede tomar el control del cuerpo y actuar como desee, puesto que el Señor lo permite.

En verdad, si la energía necesaria para el funcionamiento del cuerpo se origina en el corazón, es simplemente porque el alma espiritual, distinta de Dios, reside allí en compañía del Señor Supremo en su forma de Alma Suprema; ambos están presentes. Es porque el corazón bombea sangre y la distribuye por todo el cuerpo que este se anima. La función del corazón es bombear sangre y hacerla circular por todo el cuerpo. Los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno almacenado en los pulmones, obtienen su energía del alma. Por eso la sangre deja de circular y de cumplir sus funciones en cuanto el alma abandona el cuerpo. El alma proporciona al cuerpo su energía vital, y el corazón es la sede de todas las energías corporales.

La conciencia, que es la energía del alma, se distribuye por todo el cuerpo mediante la circulación sanguínea. Debido a esta distribución, se perciben todos los dolores y disfunciones corporales. Por lo tanto, cuando la conciencia abandona el corazón, este deja de latir y se dice que la persona ha fallecido.

Observa con qué perfección el Señor organiza los diversos elementos del cuerpo y los mantiene en perfecto funcionamiento.

¿Es cierto que el ser humano está sujeto a dos tipos de enfermedades, unas de naturaleza material y otras de naturaleza espiritual?

Sí, en efecto, los seres humanos están sujetos a dos tipos de enfermedades. La primera es de naturaleza material, y la segunda, la principal, es de naturaleza espiritual.

Aunque Krishna, Dios, la Persona Suprema, es la belleza pura que todo lo impregna y la causa de todas las causas, Él no es responsable de las desgracias y sufrimientos que padecemos.

El Señor enseña: Son los pensamientos y recuerdos del ser en el momento de abandonar el cuerpo los que determinan su condición futura.

El Señor añade: Las acciones deben ofrecerse como sacrificio al Ser Supremo, para que no aten a quien las realiza al mundo material. Por lo tanto, cumple con tu deber de complacerlo, y serás liberado para siempre de las cadenas de la materia.

Todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que sacrifiques y des libremente, toda austeridad que practiques, ofrécemelo a Mí. De esta manera, te liberarás de las consecuencias de todos tus actos, virtuosos o pecaminosos. Mediante este principio de renuncia, serás liberado y vendrás a Mí.

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