Preguntas y respuestas espirituales perfectas
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Una ley divina dice: «Lo que has hecho, se te hará».

¿Cuándo comprenderá la gente que si quitan la vida a seres vivos, humanos, animales y plantas, también les quitarán la vida?

En verdad, quien mate a un ser humano, blanco, negro, amarillo, rojo o mestizo, a un animal terrestre o acuático, o a una planta, desde una brizna de hierba hasta un gran árbol, morirá a su vez en su próxima vida.

Quienes se dedican a matar miles de animales en mataderos, como sacrificadores, en alta mar, como pescadores, y en centros de pesca, acuicultura y otras granjas, como ganaderos delincuentes, para que otros puedan comprar su carne para comer, deben esperar sufrir el mismo destino que estos animales, vida tras vida.

Muchos sinvergüenzas violan sus propios principios religiosos.

Las sagradas escrituras judeocristianas dicen claramente: «No matarás». Sin embargo, algunos líderes religiosos, bajo diversos pretextos falsos, participan en la matanza de animales, haciéndose pasar por seres sagrados. Tal ignominia, tal hipocresía dentro de la sociedad humana, da lugar a innumerables flagelos, de ahí las grandes guerras que estallan periódicamente, así como el desencadenamiento de los elementos de la naturaleza, como huracanes, inundaciones, sequías, etc. Masas de estos individuos se enfrentan y se matan entre sí, o sufren las consecuencias de los elementos.

Hoy, han inventado la bomba atómica que amenaza con aniquilarlos.

No matemos a seres humanos, animales ni plantas. No hagamos sufrir a los animales, sino protejámoslos y no comamos su carne, pues tienen alma. Las plantas también la tienen.

¿Acaso no ordenó Dios: «No matarás»?

¿Y «Quien viva a espada, a espada perecerá»?

En realidad, no es el cuerpo material burdo lo que tiene gran importancia, sino el alma. Cada uno de nosotros es un alma espiritual encarnada en un cuerpo material específico según nuestro progreso espiritual y nuestro karma. Así, un alma puede reencarnar en un cuerpo humano y otra en un cuerpo animal o incluso vegetal.

Es el interés del alma lo que debe buscarse, no el del cuerpo. Son las necesidades del alma las que deben satisfacerse, no las del cuerpo.

Por eso Dios ordena: «No matarás», pues este mandato se refiere al alma encarnada, cuya vida no debe ser arrebatada a ningún precio. El Señor Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, prohíbe perturbar, obstaculizar o interrumpir el progreso espiritual de un alma, independientemente del cuerpo material en el que resida.

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