¿Cuál es el secreto para entrar en el Reino de Dios?
En verdad, quienes completan estas cuatro etapas preliminares para la realización de la conciencia de Dios —cultivar la disciplina moral pura, ser no violentos, reconocer la supremacía de Dios y preservar la vida al no arrebatársela a los seres humanos, ya sean blancos, negros, amarillos, rojos o mestizos, ni a los animales terrestres y acuáticos, ni a las plantas, desde las briznas de hierba hasta los altos árboles que cobijan a muchos seres vivos— alcanzan el estado de iluminación y se acercan a Dios.
Es imposible que quien derrame sangre de seres humanos, animales terrestres y acuáticos, y destruya plantas, entre en el reino de Dios.
Es imposible que quien coma carne, pescado y huevos se acerque a Dios.
Es imposible que los impersonalistas, quienes creen que Dios es solo Espíritu Puro, Energía Pura, quienes se niegan a creer que Dios tiene un cuerpo completamente espiritual en forma humana y se niegan a pronunciar Su Santo Nombre, entren en el reino de Dios. Al morir, emergerán de su inútil cuerpo material, perderán su segundo cuerpo etéreo y volverán a ser meras chispas espirituales, que se fundirán con el resplandor que compone el cielo del mundo espiritual.
Benditos sean aquellos que saben que el Señor guía personalmente a Su devoto puro por el camino de la realización espiritual, mediante su constante compromiso con el servicio amoroso y devoto a Él, y mediante el afecto espontáneo que sienten por Él.
Ser consciente de Dios, amarlo, obedecerlo, deleitarse en hacer su divina voluntad y servirle con amor y devoción: este es el secreto que permite entrar en el reino de Dios.
Quienes están allí disfrutan inmenso de ofrecerle canciones maravillosas, tocar con Él, cantar con Él, escucharlo tocar su sublime flauta con belleza y danzar al son melodioso que emana de ella por la eternidad.
Aprender a conocer a Dios tal como es, amarlo, obedecerlo y servirlo con amor y devoción, permite purificar el ser y, por la gracia del Señor, ver desaparecer la ignorancia sobre la verdad absoluta, el sufrimiento y la muerte, y aparecer la vida eterna.
Amar a Dios, renovar el vínculo que nos une a Él, vincular nuestros deseos, intereses y planes a los suyos, abandonarnos totalmente a Él y servirle con amor y devoción: estas son las claves que permiten entrar en el reino infinito, absoluto y eterno de Dios. Todos aquellos que entran en el reino de Dios nunca regresan al universo material.


